domingo, 3 de julio de 2011

NUESTROS JUEGOS DE ADULTOS


Los niños y las niñas
cuando jugamos a nuestros juegos infantiles
nos lo creemos todo a pie juntillas.
La seriedad impera en nuestro gesto,
la honestidad en las resoluciones,
el juego es el señor de la contienda
y hay que darle razones para seguir jugando
y que nadie nos pueda echar de la partida.

Los niños y las niñas
cuando jugamos a nuestros juegos de adultos
no nos creemos nada.
Vamos de trampa en trampa
y abusando en la trampa
porque ya nos toca,
inventando o invirtiendo las reglas del juego,
falsificando el dato de lo que nos importa.

No vamos de oca en oca,
sino de pato en pato.

Y tiro aunque no me toca y si puede ser te mato
o te destierro al desierto, o te empapelo en la cárcel,
o te envío al manicomio, o te cuelgo
sin pensármelo dos veces del árbol del ahorcado.

Los mayores no sabemos jugar.
Solo sabemos apostar a ver quién de todos
nosotros termina siendo el más malo.


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