viernes, 27 de agosto de 2010

ESO NO TE LO DIGO




La costumbre que tengo de mirarte despacio en las mañanas,
de preparar la luz, de oler tu sueño,
de tocarte la piel por la raíz del bello
y ver tu escalofrío erguido entre las sábanas

La costumbre que tengo de sentirte mi dios no te la digo
ni te digo que sé de cada pliegue de tu labio fruncido
ni de cuándo tu cuerpo se girará fecundo
para buscar mi tierra y abonarla.
Lo sé todo de ti, pero no te lo digo.

Solo dormido eres mi dios amado y requerido
y solo mientras duermes te poseo al completo.
Después eres tan solo un hombre cargado de razones,
de orgullo, de trabajo, de inmensidad, de soledad y miedo.

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