lunes, 30 de junio de 2014

SERRAT Y YO


El 8 de marzo de 1.974 actuaba J.M. Serrat en Sevilla por primera vez en mi historia. Teníamos adquiridas dos localidades para ir a verlo. Pero Carolina fue puntual como siempre y aquella noche mientras Serrat cantaba yo gritaba hasta perder el conocimiento en la sala de partos del hospital, profundamente arrepentida de haber llegado a aquella situación.

    Tengo clara aquella fecha por lo que tiene de evidente, pero hubieron otras dos ocasionadas por motivos diferentes, (siempre fueron problemas de salud esporádicos), en los que ya con las entradas en nuestro poder, no pudimos ir a los conciertos. Una de ellas, estando en la cola para entrar, les regalamos las entradas a dos chicos que estaban en taquilla porque no podíamos quedarnos. Así hasta cuatro veces.

    La quinta fue el propio Serrat quien suspendió sus conciertos por un grave problema suyo de salud, y a nosotros, como si no estuviésemos avisados, nos pilló con las entradas en la cartera. Ayer, afortunadamente no pasó nada de nada. Solo que pude ver por primera vez a J.M. Serrat. Casi cuarenta años después de aquella primera vez, admirada porque las canciones perduran, se corean y repiten como si estuviesen en su apogeo, van y llegan intactas, novedosos los versos como recién aprendidos, hermosos e inolvidables; nosotros, Serrat y yo hemos madurado al mismo tiempo. Los tres, Serrat, Sabina y yo nos hemos estrenado con la misma edad, por fin, deliberadamente tiernos y maduros.

                                                                   O-O-O-O-O-O-O

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